Escultura:
Santísimo Cristo del Perdón.
Autor: Suso de Marcos (Jesús López García).
Material:
Madera de Cedro.
Año: 1986-87.
Dimensiones: Altura, 195 cm.
Ubicación:
Capilla del Cristo del Perdón
(Iglesia de Sto. Domingo).
Observaciones:
Cruz de ciprés.
La imagen del Titular de esta Cofradía es una de las aportaciones más
interesantes del arte contemporáneo malagueño al campo religioso cuya valoración
y significado creemos se escapa de nuestra capacidad crítica, más aún cuando lo
que valoramos se encuentra tan íntimamente ligado a la Hermandad. No va a ser,
por tanto esta sección la que ahonde sobre la problemática artística de esta
escultura sino que tratará de desvelar esas vivencias, escondidas por el tiempo,
que estuvieron en torno a la génesis de dicha imagen.
No le fue fácil a esta Cofradía encontrar al autor de la imagen de su Titular ni
tampoco encontrar los medios para sufragarlo. Pero vayamos por partes. Es cierto
que nada más empezar a funcionar la Cofradía se puso como meta contar con una
imagen de Cristo Crucificado al extremo de que es en su año fundacional, 1982,
cuando inicia las obras de restauración de su Capilla; más tarde la labor de
Enrique Alvarado y de Paco Torres Mata echaron a andar una serie de subastas de
arte donde la Cofradía encontró esos medios que le permitieron resolver el
problema económico y, por esa razón fueron los pintores vinculados a las mismas
los padrinos de la bendición de la Capilla que alberga al Cristo del Perdón. Más
tarde vino la búsqueda del escultor que nos llevó a Sevilla donde Ricardo Rivera
nos modeló un primer boceto que gustó enormemente a la Cofradía pero que al ir
evolucionando a formas más definitivas empezó a distanciarse del gusto de la
Hermandad al extremo de tener que abandonar, no sin largas discusiones, esta vía
artística. Llegados a este punto es necesario hacer memoria de D. Pío Augusto
Verdú que fue verdadero consejero y promotor al expresarnos la sincera confianza
que le merecía un Académico de San Telmo, Profesor de la Escuela de Artes y
Oficios, un gallego afincado en Málaga, Suso de Marcos, que desde el primer
momento en que entablamos conversación no hizo otra cosa que empaparse de
nuestro sentimiento para plasmarlo en madera con la forma de un Cristo que desde
la Cruz es un alegato a la vida. Modelos en barro, acopio de cedro enviado desde
Marbella, expectación día a día hasta ver surgir de la madera ensamblada
aquellas primeras formas valientes de nuestro Cristo que afloraron a partir del
25 de Marzo de 1986.
Todavía recuerdo cuando lo visitaba día a día y acariciaba el modelado de sus
manos y su inigualable cabeza; todavía recuerdo cuando cortamos los cipreses que
forman su cruz del vivero que hay frente al aeropuerto y cuando definitivamente
le colocamos los clavos de forja, realizados en la Escuela de Arte, que lo fijan
al madero. Lo veo saliendo de la casa del escultor y llegando en una noche de
Abril a nuestra Iglesia de Santo Domingo y recuerdo la entrega de nuestra
medalla a Suso de Marcos en una ceremonia que por sencilla e íntima se hizo
solemne y parece que aún no se ha acabado el primer besapiés que tuvo cuando D.
Antonio Ramírez Mesa lo bendijo, siendo sus padrinos Pepe Criado y su esposa, Mª
Dolores Sánchez, sin duda por ser el hermano que había demostrado mayor ilusión
en aquel “su” Cristo cuando del mismo sólo conocíamos su nombre. Ahora dentro de
pocos días, el 4 de Abril exactamente, celebraremos el octavo aniversario de su
bendición y nos alegraremos una vez más de haber encontrado un escultor que
plasmase tan plenamente nuestra idea y sobre todo que escultor y Cofradía se
sientan tan profundamente unidos por el amor a ese nuestro Cristo del Perdón.