Escultura: San Dimas y
Gestas.
Autor: Suso de Marcos (Jesús López García).
Material:
Imágenes en Cedro Real.
Cruz en Pino Rojo.
Año: 2000.
Dimensiones: 175 cm, de
cabeza a extremo del pie
(aprox.).
Observaciones:
Las imágenes van atadas a la cruz.
La conversión del Buen
Ladrón: (Mateo 27, 38: Marcos 15, 27; Lucas 23, 33-44; Juan 19, 18; Declaración
de José de Arimatea I, 1-2; III, 1-4).
Cristo, al ser condenado como un malhechor, es crucificado entre dos ladrones
que según los Apócrifos (Declaración de José de Arimatea) los llama Dimas y
Gestas. La versión de San Lucas afirma que uno de los dos le insultaba (Gestas)
diciéndole que siendo el Rey de los Judíos porqué no se salvaba, y el Buen
Ladrón (Dimas) le reprendió:
¿Ni tú, que estás sufriendo el mismo suplicio, temes a Dios? En nosotros se
cumple la justicia, pues recibimos el digno castigo de nuestras obras; pero Este
nada malo ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.
Él le dijo: En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el Paraíso. (San Lucas
23, 40-43).
Cristo aparece crucificado con los dos ladrones, que en el arte bizantino eran
representados con los ojos vendados y clavados de la misma manera que el
Redentor. Pero en Occidente los malhechores aparecen amarrados con cuerdas a una
cruz “commisa” (con todos los lados iguales). Dimas, casi siempre es imberbe y
joven (incluso hay algunos que lo comparan con los modelos clásicos de la
Antigüedad), mirando al Maestro con actitud dialogante. Al contrario que su
compañero de hazañas, que aparece casi siempre barbudo, con el rostro vuelto al
Redentor (rechazándolo) y mirando al espectador con cara de pocos amigos.
