Sin duda el valor simbólico que tiene esta presea
se acrecienta con la propia ejecución material de la misma. Por
eso hemos querido dedicar esta página para describir la corona
de nuestra Virgen que entendemos va a constituir una de esas
piezas
significativas del patrimonio cofrade malagueño. Inspirada en
modelos de la orfebrería antequerana del siglo XVIII, el diseño
de la pieza, realizado por Jesús Castellanos, fue aprobado por
el Cabildo de Hermanos
celebrado el 15 de Septiembre de 1996 el cual, tras estudiar
tres presupuestos ofrecidos por otros tantos talleres, acordó
contratar la pieza con el Estudio de Orfebrería Triana que rigen
Juan Borrero y Francisco Fernández en Sevilla.
La corona, de las llamadas de imperiales,
presenta un delicado canasto con fina ornamentación de rocalla
de donde emergen ocho brazos que cierran la pieza y la dotan de
una cierta monumentalidad. Los mismos convergen en un nudo
central decorado por un precioso esmalte que representa la
Maternidad de María (reproduciendo el cuadro de la Virgen de la
Silla de Rafael).
Tanto
en el canasto como en los imperiales aparecen una serie de
elementos simbólicos que dan a la pieza una cierta
singularidad conectando con la historia de la Cofradía y con su
vinculación a las de la Parroquia.
Así
en el canasto aparecen la cruz de San Juan de Malta, el Puente y
la cruz de Santo Domingo, la jarra con azucenas del Cabildo
Catedral, las tres cruces y el monograma Ave María, mientras que
en las imperiales sobre distintos esmaltes de color aparecen una
estrella, un ancla, un corazón traspasado, un rosario, un pozo y
unas azucenas. Rodea el conjunto una nube radiante que se remata
con una pequeña cruz colocada sobre el orbe. Toda la pieza ha
sido realizada en plata dorada y se adorna con seis topacios y
pequeñas piedras de jade y amatista creando unas tonalidades
suaves pero de una belleza excepcional. Pensamos que la corona
de la Virgen de los Dolores se convertirá en una de esas piezas
claves del procesionismo malagueño pues a su delicada y ajustada
ejecución se une un contundente contorno que sin duda la hace
pieza única en nuestro acervo cofrade.