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ANTONIO DORADO
SOTO
por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica
OBISPO DE MÁLAGA
LA DEVOCIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES, está profundamente
arraigada en nuestro pueblo de Málaga. Desde hace siglos, y en
los aledaños del Puente de Santo Domingo, se rinde culto a María
Santísima en una ermita bajo esta advocación emblemática de la
piedad popular que contempla la íntima unión de María al
Misterio de la Muerte del Redentor. La solemne celebración en
1997 del 250 Aniversario de esta devoción popular es una
efemérides singular de la historia de las Hermandades y
Cofradías de nuestra Ciudad.
El continuo fluir de devotos a la ermita en la que se venera la
sagrada imagen de Nuestra Señora de los Dolores, confirma el
arraigo en el corazón de los malagueños y la fidelidad de
generaciones a esta entrañable advocación mariana.
LA ANTIGUA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL PERDÓN Y NUESTRA
SEÑORA DE LOS DOLORES, con sede canónica en la Parroquia de San
Carlos y Santo Domingo de Guzmán de la Ciudad de Málaga, hunde
sus raíces históricas en el año 1746, cuando un grupo de devotos
a la Virgen de los Dolores se congrega en torno a un Rosario
nocturno que recorría las calles de la feligresía de la
Parroquia de San Juan, y que pronto encontraron en la Capilla
del Cristo del Perdón, frente al Puente, un lugar para su sede.
A partir de ese momento la Capilla del Puente empezó a ser
conocida popularmente por el nombre de la Virgen de los Dolores.
Actualmente, en las puertas del Perchel, la ermita de Nuestra
Señora de los Dolores del Puente es un reclamo materno a la fe
de multitud de devotos. La actual Cofradía del Cristo del Perdón
y Nuestra Señora de los Dolores, aunque más reciente en el
tiempo por su constitución canónica, se reconoce heredera de
esta centenaria devoción.
La Santa Madre Iglesia no ha dudado en afirmar repetidamente la
legitimidad del culto tributado a las imágenes de Cristo, de su
Madre y de los santos y con frecuencia ha orientado a los fieles
sobre el significado de este culto.
La veneración de las imágenes de Santa María Virgen
frecuentemente se manifiesta adornando su cabeza con una corona
real. La costumbre de representar a la Santísima Virgen ceñida
con corona regia data de los tiempos del Concilio de Efeso (43
1) y fue propagada en Occidente por los fieles, religiosos o
laicos, sobre todo desde finales del siglo XVI. Los Romanos
Pontífices no sólo secundaron esta forma de piedad popular, sino
que, además, personalmente o por medio de obispos por ellos
delegados, coronaron imágenes de la Virgen Madre de Dios ya
insignes por la veneración pública.
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Y, al generalizarse
esta costumbre, se organizó el rito para la coronación de las
imágenes de Santa María Virgen, incorporándose a la Liturgia
Romana.
Con este rito reafirma la Iglesia que "Santa María Virgen con
razón es tenida e invocada como reina, ya que es Madre del Hijo
de Dios, Rey del Universo, colaboradora augusta del Redentor,
discípula perfecta de Cristo y miembro supereminente de la
Iglesia" (Sagrada Congregación para los Sacramentos y el culto
divino, Ritual de la coronación de una imagen de Santa María
Virgen. 14.11.1983).
Corresponde al Obispo de la Diócesis, juntamente con la
comunidad local, juzgar sobre la oportunidad de coronar una
imagen de la Santísima Virgen, teniendo en cuenta la devoción
popular que suscita y el cultivo del genuino culto litúrgico y
el apostolado cristiano. Por ello, estudiada la solicitud y el
dossier que se adjuntaba por parte de la Junta de Gobierno de la
citada Cofradía, estimamos que se reúnen los requisitos
expuestos en los Criterios para la coronación canónica de
imágenes, aprobados por nuestro Consejo episcopal (11-X-99).
En consideración a todo lo expuesto, por el presente
DECRETO
accedemos a la coronación canónica de la imagen de NUESTRA
SEÑORA DE LOS DOLORES, Titular de la Antigua Cofradía del
Santísimo Cristo del Perdón y Nuestra Señora de los Dolores.
La próxima celebración del 150 Aniversario de la Solemne
Proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen
María, es un marco adecuado para esta celebración litúrgica. Las
palabras de la Santísima Virgen en el Himno del Magnificat, "se
alegra mi espíritu en Dios mi Salvador" (Lc 1, 47), inspiran un
canto de alabanza, que proclama a Jesucristo como Salvador y
Redentor del mundo. Confesamos, releyendo el escudo de la
Cofradía: "In ipso vira era¡ et vita eras lux hominum " ("En Él
estaba la vida y la vida era la luz de los hombres" [Jn. 1,4] ).
Dado en Málaga, a ocho de Diciembre de dos mil tres, Solemnidad
de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.
+ Antonio Dorado
Obispo de Málaga
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